14 diciembre, 2017 7:18 am
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Primer cristiano en alcanzar presidencia del Congr...

Primer cristiano en alcanzar presidencia del Congreso Nacional

El testimonio del pastor y abogado Gonzalo Ramírez

 

  • Diputado afirma que existe una generación en las congregaciones siendo preparada para tomar puestos de autoridad de la nación
  • Sin imaginar que participaría en política, Dios abrió la puerta de forma milagrosa

 

El pasado 1 de mayo del presente año, sucedió un hecho histórico que marcó no sólo la historia de la iglesia costarricense, sino a todo el país. Por primera vez un diputado cristiano, alcanzó la presidencia del congreso para la última legislatura del cuatrienio, se trata del pastor y abogado Gonzálo Ramírez.

A sus 43 años de edad, Ramírez ganó con 33 votos la presidencia de la Asamblea Legislativa, frente a su rival el diputado Ottón Solís, del partido Acción Ciudadana, quien alcanzó 24 votos en la tercera ronda.

El legislador, forma parte de un grupo de diputados cristianos, y llegó a este puesto con el respaldo de 18 congresistas del partido Liberación Nacional, además del apoyo de su compañero de bancada Avelino Esquivel y del diputado del partido Restauración Nacional, Fabricio Alvarado.

Diputado, coméntenos en ¿qué momento de su vida, decidió ingresar en la política?

En el 2012, me llegaron a buscar para proponerme incursionar en política, después del ofrecimiento me fui para mi casa, consulté con mi familia, pedí consejo con algunos amigos que han sido mentores en mi vida y lo puse en oración casi por un año, hasta que tomé la decisión de participar, pues determiné que la política era un lugar en la cual la iglesia debe participar, donde Gonzalo podía aportar; a partir de ahí, ingresamos a una campaña electoral en el 2014, con ninguna experiencia, porque nunca antes había participado en política y con la seguridad de que muchas de las cosas que este país está pasando tienen solución y nosotros tenemos ideas para construir esas soluciones.

¿Durante su niñez o adolescencia sintió que le llamaba la atención la política?

Nunca (sonríe). No participaba en política porque no me llamaba la atención. La única participación que tuve fue en el Colegio cuando estuve en el sétimo año y me ofrecieron que representara mi grado, pues el gobierno estudiantil siempre tiene un representante por nivel y  yo estaba con el partido que iba a perder, porque el otro partido tenía mucho material promocional (gorras, camisetas), pero en el debate, que fue un día antes de la votación, el otro candidato se desboronó y nosotros al otro día terminamos ganando, fue mi única participación política siendo estudiante.

Podríamos tomarlo como una señal de Dios de lo que venía por delante…

Podríamos tomarlo en que cada vez que he participado en política, en las candidaturas que he tenido he ganado (sonríe).

¿Ha sido difícil este proceso? ¿Cuál ha sido su aprendizaje?

Participar en política es un desafío para cualquier ser humano, como lo es participar en otras esferas sociales, como por ejemplo ser periodista, abogado, pastor, entre otros. Pero el tema político es un reto más grande, pues te convierte en una persona muy expuesta; esto en ocasiones significa que podés dar 50 pasos buenos, pero das un paso, no que sea malo, sino que sea en contra de lo que otros piensan, entonces hay una sensación diferente y se crear noticias con percepciones que en ocasiones no son completas. Yo no creo que sea un sacrificio, sino más bien un área poco explorada por nuestro sector y nuestra plataforma desea incursionar y aportar y creo que hay una cantidad de personas en el cristianismo que tiene altas capacidades de participar en política.

Fue de gran importancia para el pueblo cristiano, presenciar su nombramiento como presidente de la Asamblea Legislativa. Toda una generación está observando su ejemplo. ¿Cómo fue este proceso? ¿Qué ha marcado el Señor en su corazón a través de esto?

Bueno, lo que pasa es que yo entro aquí con una convicción en mi corazón, de que estoy tomando una decisión correcta, pues sé que los cristianos tenemos mucho que aportar y a partir de ahí nos hemos esforzado a tiempo y fuera de tiempo; es decir, “hemos dado la milla extra en este lugar”.

El primer año tuve la oportunidad, gracias a Dios, de ser el presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del parlamento y yo creo que sigue siendo la segunda comisión más importante de este Congreso, sin que fuéramos parte de los partidos políticos que tomaron el control de la Asamblea Legislativa, eso significa que Dios nos abrió esa puerta, al segundo año repetimos en la Comisión de Económicos, fue jefe de fracción, pero en este tiempo hicimos algo que es una estrategia que todos los cristianos deberíamos usar, no solamente en la política, sino en diferentes campos, que fue “unirnos” aquellos que estábamos en la Asamblea Legislativa e hicimos un bloque que fue el “bloque cristiano” y este tomó mucha fuerza, pues ya éramos 4 que podíamos inclinar la balanza. Esto hizo que el tercer año, mis compañeros me dieran la confianza de ser el primer secretario de la Asamblea Legislativa, digamos que es el segundo puesto más importante después de la presidencia, ahí aprendí muchas cosas que hacen en la Asamblea a nivel administrativo y el cuarto año se da la oportunidad de que yo pueda ser uno de los candidatos a la presidencia y alcanzar la meta; esto termina siendo algo histórico, pues antes de esto, ningún cristiano evangélico había logrado llegar a este cargo en el primer poder de la República.

Y entiendo que lo importante como persona no es que yo sea cristiano evangélico, sino que las decisiones que yo tome como presidente, sean de acuerdo a los principios y valores que Dios enseña, por este motivo la medición tiene un nivel más alto que con muchos otros y estamos tratando de hacer nuestro máximo esfuerzo para hacerlo de la mejor manera y eso quiere decir que hasta el día de hoy hemos hecho un trabajo fuerte de acercarnos con las diferentes fracciones, nuestro horario se extendió, yo llego 6, 7 de la mañana para empezar labores y termino 8, 9 o 10 de la noche, casi todos los días. Un día que llegué a las 8:00 p.m. a la casa mi hijo de 12 años me dijo ¡papi llegó temprano!

¿Cómo se maneja la persecución hacia los políticos evangélicos, que es evidente, aún a través de los medios de comunicación nacionales?

Hay que entender que Costa Rica es construida bajo los principios cristianos y hoy nos sentimos orgullosos de ser un país de paz, sin ejército, seguro y de gente buena; todo eso fue construido por medio de nuestros papás y abuelos, tomando como base el cristianismo. Se ha levantado un sector que quiere sacar a Dios de la sociedad y que no han entendido que existe una diferencia entre iglesia y estado; además, que no separan la política de la fe. Yo puedo ser político, pero también puedo tener mi fe y no puedo dejarla en la iglesia el domingo y volverla a tomar el fin de semana siguiente, la tengo conmigo siempre. Existen personas que se sienten incómodas porque seguimos defendiendo los principios y valores que hicieron grandes a este país y es parte de estar en una Costa Rica diversa, con distintas corrientes de pensamiento con un parlamento conformado por nueve fracciones y dos compañeros independientes. Yo creo que defender y vivir mis principios y valores sin negociarlos es parte de mi designación como ser humano y como cristiano. Al llegar a la presidencia tomo un papel de facilitador, de una persona que quiere tender puentes, porque Costa Rica necesita crecer en muchas áreas.

¿Cuál es la trascendencia de que la iglesia de Cristo estudie, se prepare y tome puestos de influencia?

La Biblia lo dice “el pueblo perece por falta de conocimiento”. Yo creo que los jóvenes de hoy tienen que ser parte de una iglesia que aporta soluciones y no una iglesia escapista, esta última es aquella que está esperando dentro de las cuatro paredes que Cristo venga, pero aquella que aporta soluciones es la que sabe que Cristo viene, sí, pero cuando lo hago, nos va a encontrar trabajando y dando lo mejor. Esto significa que debemos influir no sólo en el sector político sino en muchas áreas. Por eso le decimos a los jóvenes, fórmense, capacítense, para que cuando Dios abra una puerta, puedan pasar por ella y dar fruto. Normalmente los cristianos oran mucho para que Dios abra puertas, pero cuando esto sucede, no se da el fruto necesario, porque no se está preparado correctamente.

Tengamos sueños, activemos la fe, preparémonos, involucrémonos en partidos políticos, que estén dispuestos a provocar una renovación en Costa Rica. Porque la renovación de este país no está en el vecino, ni en el mañana, está en el hoy de las generaciones. Hoy estamos promoviendo una escuela de formación y liderazgo político para la juventud, para que afectemos nuestro trabajo social. Para transformar el lugar en el que estamos, tenemos que participar activamente.

¿Cómo aplica su llamado pastoral dentro de la Asamblea?

Yo soy parte de un equipo pastoral, mi vida dentro de la iglesia la dediqué a la dirección de una organización llamada “Visión empresarial”, donde enseñábamos emprendimiento cristiano; pero es necesario separar que hay un mundo espiritual y uno natural. Debemos funcionar en guerra espiritual, en frutos como la paz y el amor, pero cuando se tiene autoridad en el mundo natural, también se deben tomar decisiones naturales y debemos separar ambos aspectos. Por ejemplo, si tenemos un ministro de seguridad, cristiano, y sucede una situación peligrosa en algún lugar, él debe movilizar policías que controlen la situación; ahí debemos diferenciar sin que eso signifique que de lunes a viernes soy un hombre diferente a los sábados y domingos que voy a la iglesia.

La presidencia del Congreso llega en el último año de la administración Solís Rivera y a manera de preámbulo para el lanzamiento del primer candidato cristiano que aspira a la presidencia de La República. Realizar una buena gestión en su puesto abriría puertas y cambiaría percepciones sobre los políticos evangélicos. ¿Cómo toma este reto?

Hay un sector que no cree en lo que nosotros defendemos y siempre estará en contra de nuestra ideología, pero según la última encuesta de la Universidad de Costa Rica, el valor más importante de la mayoría de los costarricenses es “Dios”. Eso quiere decir, que si nosotros continuamos desarrollando un buen trabajo (porque lo importante no es como se comienza sino cómo se termina), y el 30 de abril salimos como creemos que finalizaremos (con un muy buen resultado), vamos a entender lo que Dios está enseñando.

Estaba leyendo un libro que habla del pasaje de Mateo 16:3, cuando Jesús habla que muchos distinguen el aspecto del cielo, pero no las señales de los tiempos y yo pensé que el pueblo cristiano necesita distinguir las señales de los tiempos. Si bajamos al Salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa, usted verá que no hay ni uno sólo que haya sido cristiano. Lo histórico no es eso, sino que podamos hacer nosotros dando fruto en este lugar, porque la palabra de Dios dice “por los frutos los conoceréis”. Así empezaremos a romper esquemas, paradigmas y juicios de valor.

Los primeros días yo recibí ataques de muchos sectores y aunque no los merecía, no me defendí, porque entendí que lo principal es mostrar esos frutos que no se obtienen de los libros ni de la Universidad, sino de una cercana relación con Dios. Entiendo la gran responsabilidad que tengo sobre mis hombros, de demostrar no sólo a un país, sino a nuestro sector, que sí hay una generación que Dios está capacitando y entrenando en nuestras iglesias, que un día saldrá de ahí para ir a ocupar los puestos más importantes de este país y gobernar.


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