21 febrero, 2019 6:18 am

Desde finales del año 2007 el Señor habló profundamente al corazón del profeta Pavlo Chaves. El Señor le indicó que empezara un arduo proceso de oración e integración con una de las comunidades marginales más violentas de su país: la ciudadela León XIII, ubicada en un céntrico cantón josefino. El Eterno puso en su corazón la convicción de levantar a la Iglesia para desarrollar una tarea social y evangelística en esa zona.

 

Al estar también inmerso en el mundo del periodismo fue muy claro para él, que Centroamérica estaba siendo abatida por la creación de nuevos grupos vandálicos organizados, mejor conocidos como “maras”. Aquella comunidad en ese momento era un caldo de cultivo perfecto para que Costa Rica también fuera abatida por el mismo problema. Frente a ese riesgo, sumado a su conciencia cristiana, el Espíritu Santo lo llevó a realizar esfuerzos esporádicos para beneficiar a la comunidad. Ferias médicas, entrega de regalos y campañas evangelizadoras fueron algunos de los proyectos que se implementaron.

 

Con el pasar de los eventos, el hermano Pavlo se dio cuenta que el mayor flagelo para la gente no era la pobreza, como quizá muchos piensen, sino la falta de Dios en sus vidas. Al observar el entorno empezó a darse cuenta cómo corría la droga, la basura estaba por doquier, reinaban los capos del narcotráfico, los jóvenes se organizaban en grupos vandálicos y muchas jovencitas eran expuestas a un entorno sexual desde temprana edad. A todo ello se le añadía que bastantes padres no se hacían cargo de sus hijos y la desintegración familiar era moneda corriente.

 

Por tal razón, nació en el corazón de este siervo de Dios empezar a trabajar en favor de la comunidad. Analizó profundamente cuáles eran las mejores rutas para intentar cambiar desde la raíz la realidad de León XIII. Concluyó que debía enfocarse en dos grandes proyectos. Uno estaría dirigido hacia las nuevas generaciones y el otro hacia las madres, que ocuparan ayuda para sacar su familia adelante. La primera de esas estrategias tomó forma hasta convertirse en una escuela de fútbol para niños. El nombre que el Señor entregó fue: Era de Campeones.

 

Era de Campeones

En el arranque del plan, el hermano Chaves buscó la ayuda del ex jugador de la Liga Deportiva Alajuelense y de la Selección Mayor de fútbol, Richard Smith, (quien actualmente funge como ministro de la Iglesia Dios es Soberano en la Aurora de Heredia) y de la iglesia Generación de Pactos, que dirige el pastor Pablo Rosales. Además, en el camino fueron de gran ayuda diversos hermanos de su congregación, el Centro Mundial de Adoración, especialmente cuando se necesitó habilitar la única cancha que tiene León XIII, la cual se había convertido en un botadero a cielo abierto. Gracias a todo ese apoyo se comenzó la labor todos los sábados durante las mañanas. Horario que no se ha incumplido hasta la fecha.

 

Paulatinamente Chaves se volvió regular en una zona, donde las ambulancias y los cuerpos de bomberos necesitan de escolta policial para ingresar. Con valentía el joven profeta comenzó a llevar el Evangelio con rostro social. Se utilizaba como excusa el deporte para darle a los niños y jóvenes buenas cucharadas de la Palabra. Durante los entrenamientos se les enseñaba la disciplina y el respeto hacia los prójimos y la autoridad. Poco a poco los muchachos empezaron a reaccionar, cambiaron radicalmente su comportamiento, abandonaron muchas de sus malas costumbres hasta permitir que se consolidara un grupo, que actualmente supera los 200 integrantes.

 

Durante más de un año fue el propio Chaves era quien se encargaba todas las semanas de realizar el trabajo de entrenamiento con los muchachos, comprar lo necesario de su propia bolsa y motivar a diversos hermanos para apoyar el proyecto. Un periodo agotador, que dio frutos cuando dos hermanos en la fe decidieron apoyar de cabeza el proyecto: Amalia Zamora y Juan de Dios Jaén. Ellos se hicieron cargo de la parte logística y de acondicionamiento físico para que el hermano Pavlo pudiera dedicarse a brindarles el apoyo espiritual y de soporte económico.

 

Comenzaron de una forma más organizada a cumplir los objetivos que perseguía la escuela. Brindarle espacios de libertad a los niños y jóvenes de la comunidad, (quienes de lo contrario, por su entorno están destinados a caer en los vicios o la delincuencia) donde puedan encontrar una alternativa de vida sana, muy distinta a la que su entorno les permite ver cotidianamente. A punta de mucho esfuerzo se logró convertir la cancha de fútbol en un verdadero centro recreativo, que anteriormente solo era visitada por adictos y mendigos.

 

Durante el tiempo transcurrido el hermano Jaén con su mística y entrega quedó a cargo de Era de Campeones hasta la fecha, obteniendo maravillosos resultados. Ha conseguido consolidar una junta directiva de padres, organizar diversas categorías de varones y mujeres, además de coordinar la participación de escuela en diversos torneos.

 

Este heroico proyecto va siempre se ha distinguido por estar acompañado de una fuerte dosis de amor, tolerancia, cariño y Palabra de Dios. A través de los años a los entrenamientos han asistido niños agredidos, hijos de narcotraficantes y otros que viven en la pobreza extrema, a los cuales se les intenta ayudar para que encuentren su lugar en Era de Campeones. A todos se les acepta, no se les cobra por la compara de implementos y cada pequeño que va sabe que cuenta allí con madres, padres, hermanos y hasta amigos, que no se lo hablarán de Dios, sino también le demostrarán de Su gran amor.

 

Si al leer esta historia usted se siente inquietado para ser parte, puede hacerlo a través de dos maneras. La primera es siendo voluntario, puede participar de las sesiones de entrenamiento en cualquiera de las áreas necesarias para el servicio. No hay requisitos para ser parte, no importa edad, sexo, religión, ni color… solo ocupamos voluntad y pasión por los niños. Sabemos lo que sufren ellos y aunque no podamos evitarlo sabemos el enorme cambio que podemos generar con nuestra presencia.

 

La segunda forma es mediante una donación. Si bien el Señor ha comisionado al profeta Chaves a sostener financieramente este proyecto, él también conoce muy bien la ley de la siembra y la cosecha. La oportunidad de levantar Era de Campeones ha sido su bendición, pero quizá usted también quiera ser parte de ella. Si en algún momento se determina a poner una semilla en el proyecto, no piense que lo hará por nuestra necesidad, sino como un privilegio de ser parte de la restauración de una generación que ha sido marcada por el Creador para ser exitosa. Tendrá el honor de colocar un ladrillo en la enorme edificación que se está construyendo a favor del Reino en la comunidad, que hemos rebautizado como León de Judá.

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