15 noviembre, 2018 5:09 pm
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Tintes progresistas en la iglesia de Cristo

Tintes progresistas en la iglesia de Cristo

Existen en la actualidad dos tendencias muy marcadas, no solamente en la población costarricense, si no alrededor del mundo. Se trata de dos oleajes de pensamiento que están influyendo en la política, educación y demás temas sociales. En un lado de la acera se encuentra el sector “conservador”, representado por aquellas personas que aún abrazan los principios morales establecidos por la biblia y del otro extremo se encuentran los grupos progresistas, representados por aquellos llamados “mente abierta”, que impulsan tendencias contrarias a las bases del cristianismo.

En un mundo que cada día da más la espalda a Dios, que desea excluirlo de todo asunto sociocultural, esto es de esperarse. Incluso, la misma biblia predice que esto iba a suceder tarde o temprano y no esconde la realidad de aquellos que viven sin Jesús. Sin embargo, lo preocupante es cuando aquellos que se hacen llamar “seguidores de Cristo, cristianos, la iglesia del Señor”, entre otros, presentan las mismas actitudes.

Últimamente, se han presentado iglesias llenas de cristianos apoyando abiertamente el matrimonio igualitario, la legalización de drogas, el aborto, el libertinaje; entre otros temas. Cristianos que a pesar de conocer que un político abiertamente presenta planes de gobierno contrarios a lo que la Biblia enseña, siguen apoyándole y celebrando como si no conocieran a Cristo y como si sus bases no estuvieran lo suficientemente firmes.

Nadie es ajeno a la realidad que existe hoy en día, de la importante cantidad de familias que han experimentado la confesión de uno de sus miembros, de ser homosexual. Este escenario se presenta sobre todo, en medio de una “moda” que se ha impuesto en la sociedad de abrazar este tipo de conductas o utilizarlas a manera de escape ante heridas y dolor que existe en su corazón. Empero, pese al dolor que esto representa para quienes le aman, no permite esta circunstancia, en ninguna manera dejar de lado aquello que Dios prohíbe, pues el Señor ama y seguirá amando al pecador pero nunca al pecado.

Es preocupante que hoy en día existan cristianos que intentando dejar de lado la religiosidad, desciendan a extremos de llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo. La Biblia es muy clara, sus páginas establecer a plenitud lo que Dios aborrece y lo que el ama. Es necesario como nunca, en estos días, cimentar buenas bases como hijos de Dios. Abrazar los principios que la palabra enseña y defenderlos con fuerza, sin importar las corrientes que surjan. El mundo no pueda ingresar a la iglesia, pues el mismo apóstol Pablo, habló de las corrientes de cada siglo y como los cristianos poseen la responsabilidad de no conformarse a este mundo sino renovar cada día los pensamientos y alinearlos al reino de Dios.


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