27 mayo, 2017 1:18 pm
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Es hora de influir para poder restaurar Costa Rica

Es hora de influir para poder restaurar Costa Rica

EL LIDERAZGO CRISTIANO TIENE UNA GRAN RESPONSABILIDAD POR DELANTE

  • Es tiempo de impactar el país con valores y principios cristianos.
  • Si los cristianos tomamos las decisiones nos aseguraremos que el país camine por la senda del bien.

 

Poco a poco, los ticos somos testigos de cómo el país es influenciado por grupos, costumbres, tendencias y valores contrarios a los que el fundamento cristiano nos invita a promover, al punto de que ya la sociedad está confundida y no reconoce la diferencia entre lo bueno y lo malo.

Es lamentable ver cómo poco a poco, se distorsiona la identidad nacional y se flaquean las bases cristianas de la sociedad, lo que incluye el impacto del liderazgo de quienes forman parte activa de alguna congregación. Esto gracias al fenómeno conocido como “bulliyng moral”, que busca silenciar el protagonismo socio-secular de quienes tenemos valores y principios cristianos.

Por décadas los cristianos hemos mal entendido la frase bíblica “al César, lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, pues hemos delegado nuestra responsabilidad para impactar políticamente barrios, ciudades y al país como tal, en personas que no tienen claros los fundamentos cristianos con los cuales un país se hace grande.

La Biblia es un manual político de tapa a tapa, pero por nuestras propias limitaciones como sector la hemos enfocado solo como una guía espiritual personal y, a lo mucho, ministerial, sin darnos cuenta de que si bien eso está correcto, no damos el siguiente paso, ese que busca influenciar políticamente barrios, ciudades y países.

No estamos de acuerdo con el rumbo del país, no estamos de acuerdo con la educación que se le brinda a nuestros hijos, no estamos de acuerdo con las decisiones que otros toman y que solo nos queda aceptar y seguir, pero son pocos los que cruzan el mar, para hacer lo bueno, pese a que Dios nos dio las herramientas para hacerlo.

Él nos dejó Su Palabra como arma espiritual, incluso cada vez que la declaramos esta mantiene abierto el mar para que vayamos e impactemos políticamente la tierra prometida, que no es otra cosa que nuestro propio país, hasta ahora, solo nos hemos entretenido en declarar y orar sin actuar, aún y cuando las propias enseñanzas bíblicas nos demuestran que Dios hace una parte de los milagros, pero que este se consume cuando nosotros nos movemos, tal y como pasó con aquel ciego al que le fue devuelta la vista cuando fue y se lavó el barro en el pozo.

El país hay que conquistarlo, es nuestra tierra prometida, la tierra de las oportunidades, del bien común, de la solidaridad, de lo bueno, del orden, de la excelencia, del respeto, de la responsabilidad, de la honorabilidad, de la paz, de la integridad, de la paciencia, de la transparencia, de la honestidad y, entre otras muchas cosas, de la diligencia, pero para ello los cristianos debemos creérnosla, debemos salir de la comodidad de las iglesias, de la comodidad de nuestro hogar, de la comodidad de nuestros propios intereses y empezar a servirle al país.

Todos tenemos dones y talentos que debemos de poner a las órdenes del país, pero desde una trinchera cristiana, pues es en donde todos estamos puestos de acuerdo para impactar el país. ¿Qué pasaría si los cristianos nos capacitáramos y tomáramos las decisiones que rigen el país desde un partido cristiano?

Es hora de influir para restaurar Costa Rica.

El Caso del INAMU

Recientemente, en redes sociales y medios de comunicación  se ha generado una lucha sin cuartel entre las defensoras del modelo de género que impulsa el INAMU, donde los hombres son siempre los malos, y el modelo de familia que yo represento, ese donde hombres y mujeres son iguales y donde los hijos son parte integral de un hogar.

En esa discusión, desde la Presidenta del INAMU hasta las consultoras que son contratadas por ese ente para generar teorías donde el hombre sea tan malo como para no merecer misericordia de las mujeres, se nos ha censurado de muchas formas e incluso se nos ha querido censurar solo por el hecho de profesar la fe cristiana.

Para ellas, la familia no es prioridad, el hombre no merece respeto y los hijos no son prioridad y eso no lo puedo permitir.

Es por eso que estamos promoviendo abierta y fuertemente la transformación del INAMU en el “Instituto de la familia y la equidad de género” para, de esa manera, impulsar la igualdad entre el hombre y la mujer, así como la defensa integral de la familia.

Es hora de que se despierte el pueblo cristiano, no solo de la pasividad en la que vive, sino en las redes sociales y en los espacios de toma de decisión, pues de no ser así, el INAMU será solo un ejemplo de cómo las ideologías extremistas acorralarán a los valores y principios hasta llevarnos a la “bancarrota moral”.

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Fabricio Alvarado

Fabricio Alvarado


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